Los “Cómo” en le Coaching

 

El ejercicio del Coaching es cada día más retador y exigente, nos desafía a capacitarnos y actualizarnos continuamente. Pensando en esto me pregunté: ¿Es suficiente nuestro conocimiento básico del coaching para enfrentar estos retos?

Confieso que al iniciar mi ejercicio como Coach, quería ser fiel al 100% de la metodología aprendida y aplicar el 1,2,3, a rajatabla.

En mi trayectoria como Coach, me encontré varias veces con la disyuntiva de ver que mi cliente (Coachee) se bloqueaba al descubrir que hacer…… ¡pero no saber CÓMO!

Realmente me molestaba la impotencia que, cómo Coach sentía, al ver a mi cliente patinando, bloqueado, con ganas de resolver la situación y no contar con las herramientas para hacerlo, mientras que yo sí las tenía. Me pregunté varías veces si una vez que mi cliente descubría que quería hacer, al darle una herramienta para que lo hiciera, podría interferir en su proceso.  ¿Era inapropiado? ¿Iba en contra del código de ética del Coaching?.

Hay quienes defienden el purismo del coaching y consideran inapropiado el uso de herramientas o metodologías complementarias, argumentando que el uso de esas herramientas podrían ser directivas e invasivas en el proceso.

Me hacía más ruido saber, conocer y manejar mi propia caja de herramientas y lo útiles que han sido para mis propios procesos de crecimiento.

Así que un día me lancé y empecé a usar algunas dentro de los procesos de coaching, verificando de inmediato que aportarle una herramienta a mi cliente que le permitiera avanzar en su proceso, no solo era útil y beneficiosa para él, sino que era correcto y no interfería para nada en su propio albedrío, ya que solo era un medio para utilizar, en una acción previamente establecida o encontrada por él.

Hoy en día utilizo herramientas como El Lego Serious Play, que le permite al cliente construir un modelo y expresarse a través de éste respondiendo a la pregunta planteada. También el Visual Thinking con tarjetas Open Cards, que son las que yo utilizo, aclarando que hay muchas más opciones en el mercado. Estas Le dan al cliente una gran variedad de alternativas al presentarle varios conceptos e ideas, que en su momento no recordaba y puede escoger lo que más sentido tiene para él o ella  y definir qué acciones tomar.

Y otras más, como las plantillas, los mapas mentales, los gráficos, la PNL, el Agilismo y la Facilitación entre otros, para hacer más rápidos los procesos y acciones del cliente. Los resultados son geniales: aceleran el proceso, facilitan las acciones, disminuyen los tiempos y lo mejor, el cliente ve resultados a más corto plazo.

Mi colega Sara Bartol de España aporta a esta idea con sus sabias y apropiadas palabras:

“Invierto un valioso tiempo en explicar, en el Acuerdo de Coaching al cliente, mi manera de trabajar. Contextualizo qué es el Coaching y la diferencia con otras disciplinas. Aclaro que vamos a iniciar un proceso de Coaching y le pido su aprobación para utilizar otras técnicas complementarias cuando valore que puedan sumar al proceso.”

Estimado colega, anímate a salir de tu zona de confort, explora el mundo y aprende nuevas métodos y metodologías que te permitan apalancar el proceso de coaching y crecimiento de tu cliente y el tuyo propio.

 

Luis Alfredo Pulido

ICC Master Coach Trainer

 

 

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